História : En Cerro Corá el Mariscal López confiere la Medalla del Amambay
25/02/2022 / História / Visitas: 23120
Los que llegaron a Cerro Corá desde la retirada de Ascurra, a lo sum alcanzaba a 500 hombres, en su mayoría enfermos y además todos profundamente quebrantados en su moral y espíritu, que imponía una marcha tan prolongada llena de todo género de privaciones. Tanto que no se vislumbraba ninguna esperanza de una pronta adquisición de los recursos indispensables para remediar las necesidades físicas de las tropas.

El Mariscal sin duda, buscando medio de reanimarlas, aunque era cuestión difícil cuando la causa principal del mal era el hambre.
Con este proposito, el 25 mandó reunir a los principales jefes y oficiales del ejército, y el sentado en una silla y aquéllos sobre la gramilla frente al cuartel general formando un gran semicÌrculo, les manifestó con palabras elocuentes la pena que torturaba su corazón al ver que se hacían correr voces de que el intentaba pasarse a Bolivia.
 
Rechazó con energía esa suposición que dijo, importaba un desconocimiento de su lealtad y patriotismo, declarando que el había jurado ante Dios y el mundo defender a su patria hasta la muerte y que estaba dispuesto a cumplir su juramento.
 
Luego se extendió largamente sobre los deberes y sacrificios que imponía el patriotismo, en presencia de la sangre aún humeante que humedecia los campos de batalla, donde, decía, tantos ciudadanos han sacrificado sus vidas en defensa del suelo patrio, legando así a la posteridad un ejemplo de abnegación y un timbre de gloria que recordarán sus nombres en el templo de la inmortalidad.
 
Habló también del enemigo, de las pretensiones tradicionales del Imperio sobre estos pueblos, empleando a su respecto algunos chistes calculados a producir hilaridad entre los que le escuchaban.
 
En seguida leyó el decreto que confería la medalla de Amambay distribuyendose desde luego las cintas de que debería ir pendiente del pecho de los agraciados.
 
Efectivamente, la distribución de las cintas de la medalla de Amambay, produjo alguna animación a los extenuados oficiales y tropa. Esa vez antes de disolverse la reunión, los jefes y oficiales entusiasmados por las elocuentes e insinuantes palabras del Mariscal, todos espontáneamente renovaron su juramento de combatir al enemigo hasta morir y de no retirarse de la fila aunque estuviera herido.
 
EXTRAÍDO POR Angel Piccinini Villamayor DE: “Memorias o Reminiscencias históricas sobre la Guerra del Paraguay” tomo IV de Juan Crisóstomo Centurión.
IMAGEN: Diseño de la “Medalla del Amambay” de J. Motte; publicado en el libro “Condecoraciones en la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza” de Cristóbal A. Frutos N. del año 1966.

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