Desde las primeras horas del día, las avenidas, especialmente la Carlos Domínguez y la Fernando de la Mora, se llenan de vendedores de remedios refrescantes. Estos emprendedores aprovechan la oportunidad para ofrecer esta bebida en pequeñas botellas, que se venden a precios accesibles, desde G. 10 mil hasta G. 20 mil, dependiendo de la cantidad.
La tradición establece que se deben consumir siete tragos de carrulim, un ritual que, según se dice, fortalece la intención de atraer prosperidad y buenas vibras. Este acto simbólico se ha convertido en un punto de encuentro y celebración para muchos paraguayos, quienes buscan iniciar agosto con el pie derecho.
El carrulim no solo representa una costumbre, sino que refleja la cultura rica y diversa de Paraguay, donde las tradiciones se entrelazan con las creencias populares. Aunque el tiempo pasa, la esencia de esta bebida y su significado se mantienen vigentes, convirtiendo el 1 de agosto en un día especial lleno de esperanza y alegría para todos.
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@danifiguesti